miércoles, 10 de julio de 2013

Tócala de nuevo, Sam



 
¿Por qué otro post de Casablanca? Quizá la nostalgia no sea del todo lo que solía ser, pero es cierto que las películas de los años cuarenta y cincuenta eran mejores. Hollywood parece hoy decidido a retornar al espectáculo simple y basto de los inicios del cine, cuando la generación de mi abuelo miraba con asombro cómo los trenes expresos pasaban a toda velocidad sobre los viaductos. Ahora se gastan fortunas en un tipo de efectos especiales capaces de atraer a un niño de doce años, habituado a los videojuegos, para quien las relaciones adultas, las creencias políticas y las ambigüedades agridulces del amor y la lealtad - la materia mágica de que está hecha Casablanca - son tan remotas y aburridas como el teatro kabuki.



La mayoría de los críticos consideran que Ciudadano Kane es la mejor película de la historia, pero la que más gustó debe ser Casablanca. Con todo, ninguna de las personas que participaron en la película imaginó jamás que ésta se convertiría en una leyenda. Cuando el rodaje concluyó en agosto de 1942, todo el mundo estaba contento de que hubiera terminado la producción. Había una feroz rivalidad entre Jack Warner, el dueño del estudio, y el productor de la película, Hal Wallis. El director, Michael Curtis, había maltratado constantemente a su equipo y a los actores secundarios, y, salvo una o dos excepciones, los actores se detestaban entre sí. Paul Henreid menospreciaba la técnica actoral de Humphrey Bogart, mientras que Ingrid Bergman estaba desconcertada por su papel y llegó a decir de Bogart: "Lo besé, pero nunca lo conocí", una frase ya de por sí digna de una película. El clímax dramático de la película, en que el héroe renuncia a la mujer que ama y se la devuelve noblemente a su marido, se decidió en el último momento, y las célebres palabras finales - "Louis, creo que es el principio de una bella amistad" - fueron escritas e insertadas semanas después de que hubiera acabado el rodaje.


Uno de los mitos de Casablanca es que el director y los guionistas inventaron la historia a medida que avanzaba el rodaje. De hecho, casi todos los personajes centrales y las escenas, ya estaban presentes en la pieza original, Everybody Comes to Rick's, de Murray Burnett, que había estado de visita en la Viena de la preguerra y había quedado horrorizado por la actitud de los nazis. De regreso a América, hizo una parada en un bar del sur de Francia y pensó: "¡Qué escenario para una pieza de teatro!".


Pero esta pieza, que pasó inadvertida, requirió una amplia gama de talentos - desde los siete guionistas hasta el productor, el director y las estrellas principales - para transformarla en una leyenda de Hollywood. Igualmente importante fue el sólido reparto de actores secundarios, que le dieron a Casablanca una profundidad dramática que hoy ninguna película de Hollywood podría igualar. Los productores de nuestra época rara vez permiten que la cámara se aparte del rostro de veinte millones de dólares del actor principal. En contraste, Casablanca tiene una gran riqueza de actores de reparto, que le dan a la película una lograda verosimilitud (la lista del reparto está llena de refugiados judíos, algunos de ellos actuando como tales y otros haciendo de nazis).


Tanto la película como los libros que hablan de ella está repleta de sorpresas, y es un festín para los aficionados al cine y los espectadores de trasnoche de los clásicos. Nunca habría imaginado que el aristocrático Claude Rains fuera un cockney de pura cepa, ni que él y Bogart pudieran trabar una amistad estrecha y duradera, tanto fuera como dentro de la pantalla. Algunos críticos de cine académicos han sugerido que Casablanca es una parábola apenas velada de la pasión homosexual, ante lo cual a uno no le resta más que decir: "Tócala de nuevo, Sam", la frase más célebre del filme, pero que en realidad nunca se dice. Ésa es la verdadera prueba de una leyenda.
  
                          
                             

7 comentarios:

Anónimo dijo...

No me canso de verla ni de leer sobre ella...

Por cierto qué imagen más cinematográfica: una carta escrita a mano (ya escasean)... y cómo las letras van deformándose y desapareciendo porque la tinta se va corriendo por la lluvia que cae... cae como las lágrimas para borrar un mensaje que ojalá nunca hubiese sido leído.

Puro lenguaje cinematográfico.

Besos
Hildy

Licantropunk dijo...

Cantar "As tears go by" lo hacía como nadie, pero tocarla, no, eso nunca, creo que no sabía ni tocar el piano, cómo la iba a tocar otra vez. Las listas, ay, que las den por ahí. Ahora es "Vértigo" de Hitchcock la que está de moda que ocupe el top one (listas y listas, como en aquella "Alta fidelidad" de Stephen Frears), usually. Tanta lista entre tanto tonto. "Vértigo" en su día fue un fracaso y "Casablanca" un éxito. Quizás por eso está de moda, también, menospreciar "Casablanca", porque la hemos disfrutado desde siempre y debe haberse convertido en un placer culpable. La esencia de "Casablanca" es la estética del perdedor, ahí es nada. Eso Woody Allen lo entendió como nadie.
Saludos.

39escalones dijo...

Es verdad. Tampoco se dice "Siempre nos quedará París". En fin.
Este sí que es el material del que están hechos los sueños. Y menos mal, porque si, como estaba previsto, los protagonistas hubieran sido Ann Sheridan y Ronald Reagan, estaríamos hablando de otra cosa muy diferente.
¡¡¡ Toquen ustedes La Marsellesa !!!
Nos vemos en Rick's, amigo. Todo el mundo va a Rick's.
Abrazos

Kinezoe dijo...

Nunca nos cansaremos de "Casablanca". Es una obra que contiene infinidad de frases y momentos para el recuerdo, una gran historia detrás y una pareja protagonista casi en estado de gracia. Yo también la prefiero a "Ciudadano Kane". "Casablanca" es el cine por antonomasia. Lo de hoy en día son películas para echar el rato.

Un fuerte abrazo y buen fin de semana.

abril en paris dijo...

¡Qué maravillosa pelicula! ésta es, como bien afirmas de las que gana enteros y profundidad con el tiempo y con cada nuevo visionado.
Me apetece mucho volver a Casablanca una de éstas noches, al café de Rick, allí es donde van todos ¿no?

Saludos

P.d. Me gustan los ¿flickr se llaman ? o fotos en movimiento.

José Luis Martínez Clares dijo...

Tal vez, Rick e Ilsa sean el amor que nunca tuvimos, que siempre perdimos. Abrazos

Raúl dijo...

Algo tiene esta película, sí... Algo tiene...